Reducción del gasto: clave para salir de deudas
Parece un poco obvio, pero hay que decirlo. Para poder reducir deudas, primero debes reducir tus gastos y cerrar un poco el presupuesto de tu bolsillo para poder aumentar tu capacidad de pago. Empecemos por lo básico.
- Vas a poner especial atención a los gastos que tienes dentro de tu presupuesto y los vas a enlistar por completo, hasta ese paquete de chicles que compraste en la mañana.
- Para cada gasto, vas a clasificarlo en tres categorías que todos hacemos al momento de comprar: fijo (arriendo, servicios, transporte), variable planeado (supermercado, salidas ) o de impulso (esas compras que no recordabas haberlas hecho hasta que salieron en tu estado de cuenta).
- Esos gastos a los que respondiste “no” en el paso anterior son los que vas a cortar de primero. Los que te dejan con la duda quieren decir que no los vas a eliminar, pero sí reemplazar. Por ejemplo, las salidas con amigos. ¿Son necesarias? Absolutamente, el ocio ayuda a la salud mental. Ahora, ¿hay formas de que sean más económicas? Sí, usa tu creatividad para encontrar alternativas.
Crea un plan de pagos que realmente funcione
¿Y qué quiere decir que funcione? Pues que tenga orden. Verás, muchas veces, las deudas crecen y crecen porque no les prestamos atención a detalles como las tasas de interés. Suele pasar cuando tenemos muchas deudas y solo nos dedicamos a pagar los montos mínimos, ya sea porque no nos alcanza para pagar todo o porque estamos priorizando otra deuda. Ahora, vas a enlistar todas tus deudas, señalando el monto total y la cantidad de intereses de cada una. Y después puedes aplicar estos dos métodos de pago.
- Método de bola de nieve: en el que empiezas por la de monto más pequeño. La liquidas por completo y ese dinero que “te sobra” dentro del presupuesto, se lo abonas a la siguiente y así sucesivamente hasta llegar a la más alta.
- Método de avalancha: sales de una de las deudas más grandes y que más intereses te está generando hasta ir eliminando todas por completo.
Elegir por cuál de los dos caminos salir depende de tu situación actual. Es decir, si en este momento tu presupuesto no te da ni para llegar a fin de mes y tienes todos tus gastos por pagar, no te conviene la avalancha. Ahí lo que harías es controlar tus gastos, aportar más del mínimo a la más pequeña e ir escalando y escalando. Pero si, por el contrario, ves la oportunidad de hacer un esfuerzo y pagar la más grande, te conviene un montón porque a la larga dejas de pagar mucho en intereses.
Herramientas financieras para ayudarte a salir de deudas
Hay un escenario por el que podrías estar pasando y es que de ninguna manera, ni acortando lo más que puedas tu presupuesto, te alcanza para cumplir con los pagos. Y es un escenario riesgoso porque afecta tu historial crediticio, que es lo que les dice a los bancos qué tan buen pagador eres en caso de que quieras acceder a futuros créditos. Entonces aquí sí hay que tomar una medida más “drástica” para salir de la situación. Hay dos opciones:
- Buscar unificar todas tus deudas en una única nueva deuda. Esto te ayuda a tener nuevas fechas de pago y te da más orden porque te concentras en pagar una sola deuda total.
- Acercarte a tus acreedores y negociar con ellos reestructuraciones de tus deudas actuales, buscando igualmente alternativas de pago flexibles a tu presupuesto actual.
Pero ojo: en cualquiera de estos escenarios, verifica siempre que la nueva opción te genere menos intereses que las anteriores. De lo contrario, solo estarías cambiando el problema de lugar, no resolviéndolo.
¿Qué acciones rápidas puedes evitar para saldar una deuda?
- Sacar avances de una tarjeta de crédito para pagar el mínimo de otra. ¿Por qué? Se crea un ciclo infinito de intereses y hace que la deuda crezca mucho.
- Buscar créditos informales para salir de deudas. Esto lleva a muchos problemas de seguridad y seguro habrás escuchado de casos de extorsión. Así que, procura no caer en el desespero e irte por esta alternativa.
- Seguir como si nada y gastar de la misma manera. Si las deudas te están estresando, hay que hacer algo. Procrastinar no hace más que hacer crecer el problema.
Recuerda: las deudas no te definen como persona ni como pagador. Lo que sí marca la diferencia es la decisión de hacerles frente de forma inteligente, con paciencia, un plan claro y con las herramientas correctas, salir de ellas es completamente posible. Y para eso, siempre cuentas con Kamina.


